Lo que necesita saber de 50 Sombras de Grey

por Aleomanaz


Todos queremos saber qué pasa en esa historia de la que las mujeres hablan, sin embargo, no es aceptable leerse tres estúpidos libros como ladrillos y perder quizás quince días de buenas lecturas. Ver el filme es menos culposo. Todos hemos perdido tiempo en una película mala, muy mala o colombiana. Así que dos horas y pagar una entrada en el cine más barato de la ciudad, no va mal.

Para tantos anuncios y expectativa, la experiencia fue aburrida. Con pena creí que me iba a gustar la historia y ya luego no podría criticarla, pero lo único excitante de la jornada fue recoger de mis tetas las palomitas que se iban por el escote.

La sala del cine era penosa, con parejas que pasaban los treinta años: mujeres ansiosas y hombres que a regañadientes tomaban siestas.

El protagonista es un tipo joven y multimillonario con gustos sadomasoquistas; ella, una estudiante de literatura inglesa, insípida, que se convierte en la obsesión del tipo: ¿por qué? Ni idea, es parte de la leve historia. No hay un coqueteo previo, no hay una conversación particular, ni la chica es un desborde de belleza. Solo el “hombre perfecto” se fija en ella porque sí. Le da costosos regalos y viaja a donde está porque quiere hacerla su sumisa en un cuarto de juegos repleto de correas, esposas, látigos y otras tantas cosas precisas de una caballeriza.

En un símil con películas colombianas, la historia está tan contextualizada como La Lectora. Los diálogos, tan complejos como El paseo 1, 2 o 3. Las locaciones, tan elaboradas como Sofía y el Terco, y la expresión de los actores tan honesta como en Muertos del susto, donde los humoristas colombianos se estrenaron como actores. El actor tiene la misma cara de nada en cualquier situación y la actriz solo se muerde el labio cuando se supone excitada.

Del sexo, muy flojo, la verdad. Resulta atrevido para que un niño lo vea, por los constantes primeros planos a los pezones de la actriz, pero de sado, no hubo nada. Un par de palmadas suaves y un protocolo extenso antes de ellas, con respiraciones pausadas y espaciosas como en las peleas de Dragon Ball Z. Nymphomaniac, por ejemplo, tiene escenas fuertes con hematomas y salpicadas gotas de sangre. 50 Sombras no. A la actriz, que presume ser virgen, le excita cualquier roce leve que pasa por mojigato. Tampoco hay fluidos.

Lo peor del sexo para el público femenino incrédulo, como yo, que vio la película hasta el final esperando cualquier cosa que valiera el costo de la entrada, es que al tipo no le pasan la verga en toda la película. Y se suponía que lo atractivo del filme o la trilogía, era romper tabús por la sinceridad descarnada. Resultan más excitantes los pasajes sugeridos de las buenas novelas. Por ejemplo, es demasiado estimulante recrear las imágenes del romance de un hombre mayor con una joven estudiante, en Disgrace, de J. M. Coetzee. Todo sugerido. Para ir tras el desenfreno planteado con el señor Grey, Youporn tiene más opciones y es gratis. Además, se puede escoger a un tipo menos paliducho.

50 Sombras de Grey –No se sabe de dónde vienen las “Sombras”- es una película tan sí y tan no como una mujer promedio. Es dual, inestable. Es y no es. Es machismo e igualdad, es sexo y romanticismo; es querer ser puta, pero llorar y sentirse utilizada si le pegan de más en el sado. Es un filme hecho para que las mujeres, inestables en su mayoría, se sientan comprendidas.

Mala, muy mala película.

 

En Twitter: @Aleomanaz

¿Tienes algo que decir? Comenta

Este es un espacio de participación de los usuarios. Las opiniones aquí registradas pertenecen a los internautas y no reflejan la opinión de Publicaciones Semana. Nos reservamos el derecho de eliminar discrecionalmente aquellos que se consideren no pertinentes.

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

×

Ventana Login

×

Ventana Registro

×

Quiero ser Bloguero

×

Código de ética

×

Términos y condiciones

×

Ventana Modal

×

×
siteNameLogin